| Desgraciadamente
este Viernes Santo no fue la jornada esplendorosa que esperábamos
todos. El día, como la mayoría de los Viernes Santos,
se presentó gris. El cielo cubierto nos hacía presagiar
que no estaríamos tranquilos y que sería el día
que más veces levantaríamos nuestra vista hacia el cielo
nuboso con la esperanza que no lloviera. Durante toda la mañana,
y frente a los pasos de nuestros Titulares recibimos las visitas oficiales,
de amigos y allegados que nos daban ánimos y esperanzas de
que lo que temíamos no iba a ocurrir.
Por
la tarde fueron llegando todos los hermanos que se colocaron en
los sitios previstos para ir formando el cortejo, y fue en estos
momentos cuando una pequeña llovizna nos aviso de que la
tarde se nos complicaría.
Una
vez consultado los distintos partes meteorológicos éstos
nos avisaban que la noche sería lluviosa. El último
parte consultado fue el de Salvamento Marítimo, a las 19:30
horas, el cual nos anunciaba que las lluvias podrían producirse
a partir de las 0:00 horas de la noche. Con este panorama, y reunida
toda la Junta de Gobierno se sometió a votación, y
se decidió realizar un itinerario corto el cual nos permitiría
estar recogidos a las 22:30 horas salvando la amenza de lluvia,
algo que nos permite el salir de una iglesia situada en el centro
de la ciudad. A las 20:00 horas, media hora después de lo
previsto, se abrieron las puertas de la Iglesia Mayor Parroquial
y mientras las campanas tocaban a duelo, el cortejo inició
su andadura por las calles de la ciudad. El paso del Cristo de la
Redención lució extraordinariamente los nuevos faroles
y fue portado de forma magistral por su cuadrilla de siempre de
la Asociación de los Jóvenes Cargadores Cofrades.
Este año las andas iban exornadas con claveles rojo sangre
que fueron colocados por un grupo de hermanos colaboradores. A continuación
y a los sones de la marcha "Soledad Franciscana" salió
el paso de Nuestra Señora de la Soledad adornada con flores
en tonos blancos colocadas por nuestro hermano D. José Mª
Domínguez Morillo. Sobre su pecho lucía las dos laureadas
del Excmo. General Varela.
El
cortejo marchaba a la perfección hasta que una vez metidas
las dos primeras secciones en la Iglesia empezó a llover,
lo cual nos obligó a retirar todos nuestros atributos a un
sitio seguro y a recogernos a toda prisa. Afortunadamente el tiempo
que estuvimos expuesto a la lluvia fue muy corto y nada ha sufrido
ningún desperfecto. Queremos agradecer la colaboración
de Juan Carlos García Díaz y de Isabel Mariño
Romano por su rápida colaboración para que todo quedara
en perfectas condiciones.
Mas
fotos (cedidas por Mariano Dominguez Morillo)...
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